Tema 62: Velázquez
Qui¿Quén fue Diego Rodríguez de Silva y Velázquez?
Este hombre fue un genio, un auténtico genio de la pintura. Andaluz de nacimiento, de Sevilla por más señas, nace el 6 de junio de 1.599. A partir de aquí se difuminan los datos que existen sobre su historia personal. Parece seguro que su madre era sevillana, Jerónima Velázquez, de la que tomó su nombre artístico (no por feminista sino por ser propio de la época), y su padre un judío convertido al cristianismo y de origen portugués. Contaba con cinco hermanos menores que él –también propio de la época-. Cuentan los entendidos que la familia pertenecía a la clase social de la burguesía, afirmación lógica si pensamos que cuando Dieguito contaba con 10 años ya estaba estudiando pintura en un famoso taller de Sevilla, el de Francisco Herrera “El Viejo”. Poco estudió con “El Viejo” porque el siguiente año ingresó en el Taller de Francisco Pacheco cuya fama de buen pintor y hombre de cultura superaba a la del anterior maestro. Mientras él estudiaba pintura, aprendía a leer y escribir y se codeaba gracias a D. Francisco Pacheco con los intelectuales y aristócratas de ideas avanzadas de Sevilla, los demás niños, niñas y jóvenes del “populacho” luchaban por sobrevivir trabajando desde temprana edad, la inmensa mayoría de ellos analfabetos, sin cultura ni educación.
Así que esto es lo que conocemos de su niñez, que ya desde una edad muy temprana apuntaba excelentes trazos de artista, imagínate, con 21 años pintó un cuadro que luego fue muy famoso y que se titula El aguador de Sevilla. Desde luego se sabe que con esta edad ya estaba casado con una hija de su maestro Pacheco, Juana, de la que no se conoce a penas nada, más que le siguió a todas partes como una sombra y que murió siete días después de que lo hiciera él.
Velázquez fue el pintor de la corte cuando reinaba Felipe IV, siendo además cortesano, o sea ayudaba a otras tareas propias de los reyes y su entorno, y el encargado de proyectos decorativos y artísticos en esta misma corte. Además y gracias a las influencias del rey consiguió diversos títulos nobiliarios que desataron envidias y venganzas a su muerte.
Poco más sabemos de su vida como persona. Si fue buen esposo, buen padre, buen amigo…se desconoce. También desconocemos su personalidad, si era tacaño o soberbio o tímido, o si por el contrario era atrevido, solidario, amigable… Algunos de estos rasgos podemos adivinarlos por su pintura. La forma de romper moldes, la manera desordenada en la que daba sus pinceladas que componían figuras y colores perfectos…Era un adelantado de su tiempo. Nos tenemos que parar casi 300 años para poder ver algún movimiento en pintura que se asemeje a lo que Velázquez comenzó.
Por lo demás intentaremos navegar por su vida recorriendo las distintas etapas en las que los “entendidos” dividen su pintura.
Etapa de Sevilla. Ya hemos contado que en 1.609 cuando contaba con 10 años entra a aprender el oficio de pintor en el taller de Francisco Herrera, el Viejo. En 1.610 cambia formando parte del taller de Francisco Pacheco. Aquí conoce las novedades artísticas que llegan de Italia. Se deja atrapar por la corriente tenebrista (colores oscuros, sobre todo en los fondos de las pinturas, la pintura tiene apariencia “tenebrosa”), naturalista y costumbrista (pinta objetos y situaciones muy naturales, como de la vida diaria y de costumbres de aquellos tiempos). En esta época se deja influenciar sobre todo por un pintor italiano llamado Caravaggio. Son de estos años pinturas como: La mulata, El aguador, la Adoración de los Reyes, Mujer friendo huevos y otras representaciones religiosas y bodegones. La mulata
Este cuadro parece ser uno de los más antiguos atribuidos a Velázquez, pintado alrededor de 1617 cuando el pintor contaba con tan sólo 18 años de edad. Cristo en casa de Marta y María
Como en otras obras de esta primera etapa Velázquez nos muestra en este cuadro una escena cotidiana, a la vez que en un segundo plano un pasaje religioso visto a través de una ventana o reflejado en un espejo. Esta escena representa a Jesús cuando fue recibido en casa de Marta y mientras ésta se dedicaba a las tareas de la casa, su hermana María centraba su atención en Jesús. Dicha escena religiosa de fondo sirve para explicar la primera.
Este cuadro es, junto con El aguador de Sevilla,una de las mejores obras de la etapa sevillana de Veláquez. En él podemos ver una especie de inventario de utensilios de cocina, retratando en cada uno de ellos hasta el más mínimo detalle. El aguador de Sevilla
Esta obra es calificada por muchos críticos como la mejor de la etapa sevillana. Como en otras obras de esta fase se sigue viendo el interés de Velázquez por las escenas de la vida popular. Algunos autores ven representado en este cuadro una alegoría a las tres edades del hombre: el hombre maduro ofrece al joven una copa de agua que vendría a representar la sabiduría adquirida con los años y la experiencia. Mientras el más joven la recibe con tranquilidad, el mayor (en la penumbra del fondo) la bebe con avidez. La adoración de los Reyes Magos
Éste es el primer cuadro de Velázquez que aparece con fecha, 1619. Pintado cuando tenía 20 años, un año después de su boda y el mismo año del nacimiento de su hija. Esto hace pensar a algunos críticos que para la representación de la escena haya utilizado como modelos a su propia familia. La virgen sería su esposa, el niño Jesús su hija, el rey Melchor Pacheco, Gaspar el propio Velázquez y Baltasar un criado de la casa. Luis de Góngora
Este cuadro lo pintó Velázquez a sus 23 años en un viaje que realizó a Madrid con el propósito de abrirse camino en la corte, propósito que consiguió un año después cuando es requerido por el Conde duque de Olivares, protector de sevillanos, para hacer el retrato del rey. En esta obra se muestra algo más que un mero retrato, Velázquez nos pone al descubierto la autentica personalidad del poeta. Francisco Pacheco . Este es un retrato de Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez. Nacido en 1564, era un hombre culto y aunque su pintura no llegó a ser relevante, sí que supo orientar bien a sus alumnos. Santo Tomás
Este cuadro parece pertenecer a una serie que Velázquez pintó de los doce apóstoles. En 1.617, con 18 años es examinado por el gremio de pintores de Sevilla, lo que le permite abrir un estudio y ejercer libremente su oficio. |
Primera Etapa de Madrid En 1.621 Velázquez realiza su primer viaje a Madrid buscando, además de poder contemplar y aprender de las colecciones de pintura reales, establecerse como pintor de la corte. No lo consigue y regresa a Sevilla. De este viaje se lleva la influencia de la pintura flamenca e italiana de las colecciones reales, que plasmará con maestría en el retrato a Góngora famoso escritor andaluz y cordobés que conoció en esta aventura Autorretrato
En un principio algunos autores no atribuían a Velázquez este lienzo, debido a la dureza de su factura. Aunque, recientemente sí lo han hecho, no está claro que sea su autorretrato sino el retrato de un hermano que le sirvió de modelo también para otros cuadros. El conde-duque de Olivares
Don Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, fue valido del rey Felipe IV, cuando éste a sus 16 años, tras la muerte de su padre, comenzó su reinado. Velázquez realiza este retrato tras el que le hace a Felipe IV, que quedó maravillado por el resultado obtenido por el maestro. El geógrafo
Esta obra fue en un principio atribuida a José Ribera, pero en base a estudios de otros cuadros muy parecidos parece claro que pertenece a Velázquez. Retrato Este cuadro parece pertenecer a una serie que Velázquez realizó a amigos suyos en periodos de poca actividad. El traje y las manos están inacabados centrándonos la atención en la cabeza, en la que Veláquez nos demuestra una vez más su habilidad para captar el sentimiento y la personalidad del retratado. En 1.623 vuelve a Madrid, reclamado por el conde-duque de Olivares para pintar un retrato del rey Felipe IV y el monarca le nombra pintor de cámara. Este es un retrato oficial del rey Felipe IV cuando todavía era muy joven. Va de negro y se observan las normas de la "pragmática austeridad" que él mismo había dictado para la corte, donde prohibía trajes ostentosos y joyas excesivas. En las manos podemos verle los dos símbolos de su misión de rey: un papel o memorial en la derecha, relativo a sus obligaciones burocráticas y la izquierda apoyada en una espada, instrumento de su papel de defensor del país. Desde entonces Velázquez, con 24 años, se convierte en pintor de un único cliente, su rey, y funcionario responsable de la imagen del soberano y de su familia, encargado, además, de la conservación y valorización de los bienes artísticos y arquitectónicos de la corona. Éste es un retrato del hermano del rey Felipe IV, muerto a los 21 años de edad. Busto de Felipe IV
Existen dudas sobre la fecha de realización de este cuadro, ya que algunos autores piensan que es un fragmento del retrato ecuestre que Velázquez pintó cuando llegó a la corte y que fue víctima del incendio del Alcázar en 1734. Si se trata de este cuadro puede remontarse a la fecha a 1623. pero además aborda temas de la mitología clásica como El triunfo de Baco popularmente conocido como “Los borrachos”.
En este cuadro representa al Dios del vino, Baco, rodeado de personajes variopintos. Velázquez hace una interpretación del mito con un toque de ironía, Baco aparece sentado sobre un tonel coronando a un muchacho, mientras él mismo es coronado por otro muchacho semidesnudo. Los demás personajes que aparecen junto a Baco parecen mendigos o pícaros de taberna.
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Primer viaje a Italia. Lo realiza en 1.629. Visita Venecia, Ferrara, Bolonia y Roma. Se da cuenta de que la “moda Caravaggio” está decayendo y empieza a emerger una nueva tendencia a la que se le llamará Barroco. Después viaja a Nápoles, donde conoce a Ribera, un importante pintor.
Este cuadro, junto con La Fragua de Vulcano lo trajo Velázquez tras su viaje a italia y en ellos reflejó todo el conocimiento adquirido en ese viaje. Se puede ver la influencia del academicismo romano de moda en Roma por esa época. Velázquez abandona el Barroco caravaggiesco decantándose por una tendencia más clásica.
Realizado como su compañero, La túnica de José, durante el primer viaje a Italia, se puede observar la influencia del clasicismo sobre todo en la pose de la figura de espaldas.
Doña María, reina de Hungría
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Segunda Etapa de Madrid. Tres años después regresa a Madrid, en 1.631 donde la primera obra que realizó fue la del retrato del hijo y heredero de Carlos IV, Baltasar Carlos, que nació en su ausencia y que el rey no quiso que fuese pintado por ningún otro artista. Cristo Crucificado
Cristo en la Cruz
Este cuadro es de los pocos que aparecen firmados por el autor dejando fuera de dudas su autoría. Fue descubierto después de la guerra civil en el convento del Sacramento de Madrid, las monjas se lo ofrecieron al Estado a cambio de la restauración de su templo. El principe Baltasar Carlso con un enano
El Príncipe Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV y de Isabel de Borbón, nació en Madrid en 17 de octubre de 1629. En esta fecha Velázquez se encontraba de viaje por Italia por lo que a su regreso tras un año y medio de ausencia lo primero que hace es el retrato del príncipe, ya que el rey no había querido que lo retratase ningún otro pintor. La tentación de Santo Tomás
Este cuadro ha sido atribuido a varios pintores, entre ellos Nicolás de Villacis y Alonso Cano.
Representa este cuadro a Cristo tras la flagelación contemplado por una niña acompañada de un ángel, símbolo del alma cristiana a la que Cristo dirige la mirada con expresión de dolor. El bufón Pablo de Valladolid
En este cuadro aparece un bufón de palacio, Pablo o Pablillos de Valladolid. Viste todo negro y su silueta se recorta sobre un fondo liso de color claro, adivinándose el nivel del suelo sólo por la sombra que arroja la figura.
Este cuadro conmemora el décimo aniversario de la rendición de la plaza fortificada de Breda al ejercito español de Ambrosio de Spínola. Representa el momento en que Justino Nassau entregan las llaves de la ciudad al general victorioso. El conde-duque de Olivares
Este lienzo representa a Don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares a caballo en posición de corveta queriéndose equiparar a los retratos del rey, ya que ésta era la posición reservada para ellos, mientras que para las reinas la pose era al paso. Felipe IV de caza
Este retrato pertenece a una serie de cuadros que le encargan a Velázquez para la Torre de Parada en el Pardo, en la que los miembros de la familia Real aparecen vestidos de acuerdo con esta actividad. Felipe III a caballo
Este lienzo forma parte de un grupo de cinco retratos ecuestres de la familia real española: Felipe III y su esposa, Margarita de Austria, Felipe IV, su esposa Isabel de Francia y el hijo de ambos Baltasar Carlos , destinados a la decoración del Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro. Margarita de Austria a caballo
Retrato ecuestre de Doña Margarita de Austria, pintado para el Palacio del Buen Retiro, al igual que el de su esposo el rey Felipe III. Baltasar Carlos a caballo
Vemos en este retrato ecuestre al príncipe Batasar Carlos, hijo de Felipe IV y de su primera esposa la reina Isabel de Francia. Al igual que los otros retratos ecuestres fue realizado para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. El niño de VAllecas
Este lienzo representa a un enano llamado Francisco Lezcano, conocido como "El Vizcaíno" que fue bufón del príncipe. Menipo
Este cuadro representa al filósofo griego Menipo, que llegó como esclavo a Fenicia y se enriqueció con la usura, pero perdió toda su fortuna y cayó en la más absoluta desesperación. Velázquez pintó para decorar la Torre de Parada. Esopo
Velázquez representa aquí a Esopo, fabulista griego. Y al igual que a Menipo lo representa como si fuera un vagabundo, con ropas harapientas y desaliñado. La utilización como modelos de personajes de este tipo es una constante en la pintura de Velázquez, y se aprecia en obras como El triunfo de Baco, El Aguador de Sevilla, etc. Marte
En este lienzo Velázquez sigue con su interpretación irónica de las divinidades mitológicas, representando aquí a un Dios de la guerra totalmente desmitificado.
Éste es un autorretrato de Velázquez cuando contaba con unos 40 años de edad. Es de los pocos retratos que quedan del autor junto al que parece ser también su autorretrato cuando tenía unos veinte años y el indiscutible de Las Meninas con aproximadamente unos 50. La coronación de la Virgen
Don Sebastián de Morra fue bufón del infante D. Fernando y posteriormente entra al servicio del príncipe Baltasar Carlos, con el que estuvo hasta su muerte. Sibila
Según los atributos con que Velázquez representó a esta mujer parece que representa a una Sibila (figura de la mitología griega que tenía el poder de profetizar acontecimientos en estado de trance inspiradas por el Dios Apolo). |
Segundo viaje a Italia. Lo realizó en 1649, con 50 años, ya en plena madurez, y su misión era la de adquirir cuadros para coleccionistas reales. Adquiere varias obras, de Tintoretto, de Veronese…e intercambia obras suyas por otras. Así deja en Italia su Retrato del Siervo Juan Pareja y El retrato de Inocencio X, que pronto se convierten en ejemplos a seguir por los artistas italianos de la época. Conocemos la anécdota de que tras posar su siervo Juan Pareja para que Velázquez se familiarizara de nuevo con los pinceles en este viaje, éste le concedió la libertad absoluta en diciembre de 1650. Villa Médicis
Este es un paisaje que Velázquez pintó del natural en uno de sus viajes a Italia por lo que no está claro la fecha de su realización. Existe otro paisaje del mismo lugar al que se le llama El mediodía para distinguirlo de éste al que se le conoce como La tarde. Cardenal Camillo Astalli
Este es uno de los retratos realizados durante el segundo viaje a Italia. Podemos ver al cardenal con el tocado propio de su cargo, con una expresión sumamente reservada que no llega a comunicar apenas nada. Venus del Espejo
Llegamos a uno de los cuadros más conocido de Velázquez. Considerado como una de las obras maestras, no sólo del autor, sino de toda la pintura europea del siglo XVII. Juan Pareja
En este cuadro Velázquez retrata a su siervo Juan de Pareja durante el segundo viaje a Italia. Lo realiza antes de hacer el retrato del Papa Inocencio X, para practicar y soltar la mano ya que quería que el cuadro del Papa le saliera perfecto para así impresionar al pontífice.
Papa Inocencio X De este retrato del Papa, pintado inmediatamente después del de Pareja , se ha dicho que es el mejor retrato de toda Roma. Velázquez consigue en este cuadro, sin apartarse de los esquemas tradicionales de retratos pontificios, imponer su personal toque de novedad. Sorprende por su veracidad y el estudio psicológico del personaje, hasta el punto de que el propio retratado exclamó "demasiado real" al verlo.
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Velázquez vuelve a Madrid en Junio de 1651 después de innumerables llamamientos por parte del rey. Para decorar una de las salas del Alcázar con motivos mitológicos pintó cuatro obras de las que sólo queda una, Mercurio y Argos.
Busto Infanta María Teresa
En este retrato, realizado por Velázquez a la vuelta del segundo viaje a Italia, podemos ver a la infanta con unos 13 años de edad. Infanta Margarita
Retrato de la Infanta Margarita, hija del rey Felipe IV y de su segunda esposa y sobrina, doña Mariana de Austria. Contaba con unos tres años de edad cuando Velázquez realizo este retrato. Posteriormente la retrataría unas cuatro veces más entre las que se encuentra el último cuadro que realizó y que terminaría después de su muerte su yerno, Juan Bautista del Mazo. Estamos hablando del retrato de la Infanta Margarita adolescente. Felipe IV
Éste es uno de los últimos retratos que Velázquez pintó del rey Felipe IV (tendría aproximadamente unos 50 años). Después nadie más le retrataría. Las Meninas
Nos hallamos ante el cuadro más famoso de Velázquez, conocido como Las meninas (muchachas que entraban al servicio de la reina o de las infantas como damas de honor). Las hilanderas
Hay varias interpretaciones de lo este cuadro nos viene a contar. Para algunos autores representa la visita de tres damas a la fábrica madrileña de tapices de Santa Isabel, pero para otros representa un episodio de la "Fábula de Aracne". Según cuenta la leyenda las mujeres de toda Lidia acudían a contemplar los tejidos que elaboraba Aracne. La diosa Minerva se molestó al enterarse de que ésta, una doncella de Lidia, presumía de ser la mejor tejedora de tapices y se había permitido representar a Júpiter, padre de Minerva. La diosa castigó a la artesana convirtiéndola en araña, obligándola a tejer eternamente su tela.
Mercurio y Argos
En este cuadro Velázquez vuelve a darnos su visión personal de un pasaje mitológico. Toma un episodio de la Metamorfosis de Ovidio y representa a Mercurio, a quien Zeus ha encargado dar muerte a Argos. Infanta Margarita a los ocho años
Destaca en esta obra el grado de desarrollo técnico que Velázquez adquirió, produciendo la admiración de todos los pintores que le sucedieron. El impresionista Manet quedó admirado de la destreza de su arte y del perfeccionamiento en el trato de la luz.. Velázquez nos lo pone de manifiesto en el trabajo que hace en el traje de la infanta en el que pincelada tras pincelada la luz va revelando las formas. Infanta Margarita adolescente
Este retrato representa a la hija mayor del rey Felipe IV, que terminaría casandose con el Emperador Leopoldo de Austria, tío suyo y con el que tuvo seis hijos. |


















Este cuadro lo pintó Velázquez en Nápoles, durante su primer viaje a Italia, para llevárselo al rey a su vuelta.
































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