OTROS PINTORES DE LA ESCUELA FLORENTINA
PAOLO UCELLO
Paolo Ucello siempre ha estado considerado como el maestro del Quattrocento más preocupado por la perspectiva. . En 1436 se le encarga el fresco del "condotiero" John Hawkwood a caballo, más conocido como Giovanni Acuto, en la catedral florentina, como si se tratara de una estatua ecuestre, pudiendo poner de manifiesto sus conocimientos de perspectiva, introduciendo en la obra la técnica del escorzo. Una vez realizadas varias obras para el Duomo de Florencia, se marcha a Padua en 1445, pintando a su regreso el Claustro Verde en la iglesia florentina de Santa María Novella, exponiendo nuevos sistemas de perspectiva, como ocurre en las Batallas de San Egidio y San Romano, famosas por los escorzos tan marcados. En 1452 contrajo matrimonio con Tommasa Malifici, teniendo dos hijos en el matrimonio. Tras una estancia de cuatro años en Urbino, entre 1465 y 1469, fallece en Florencia en 1475, habiendo declarado años antes: "Me siento débil, viejo y sin empleo, y mi esposa está enferma

Temple sobre tabla

Piero De Benedetto Dei Franceschi (1416-1492) fue pintor del Quattrocento italiano conocido por su sobrenombre Piero della Francesca, y nació en Sansepolcro (Toscana, Italia).
Su obra se caracteriza por una dignidad clásica, similar a Masaccio. El tratamiento de las figuras es muy volumétrico y se percibe un estudio anatómico, y una cierta monumentalidad. Destaca la inexpresividad y frialdad de los personajes, con figuras que parecen estar muy estáticas, como congeladas y suspensas en sus propios movimientos. Se percibe también la voluntad de construcción de un espacio racional y coherente.
Piero se interesó mucho por los problemas del claroscuro y perspectiva, como su contemporáneo Melozzo da Forli.
La luz en sus cuadros es muy diáfana, con un tratamiento uniforme, sin intensidades ni gradación lumínica (ligeramente arcaica, similar a la de Fra Angelico). Sus ensayos en este sentido llegan a dar la sensación de que sus figuras están modeladas en material dotado de luz propia, intima, radiante. Los frescos como la Leyenda de la Santa Cruz, en el ábside de la Iglesia de San Francisco, en Arezzo, son una obra de arte en luminosidad. La perspectiva lineal era su característica principal a la hora de pintar, lo que se puede apreciar en todos sus cuadros, que se distinguen básicamente por sus coloridos luminosos y un suave pero firme trazo en las figuras. Realizó numerosas obras importantes: El Bautismo de Cristo (1440-45), La Palla de la Misericordia (1445-1460), frescos en el templo Malatestiano de Rimini (1451), y una capilla en la iglesia de San Francisco de Arezzo (1452, 1463), en donde se ve el ciclo de la devoción de la Vera Cruz.

Madonna del Parto (1460)
Es uno de los pocos frescos donde la Virgen es mostrada físicamente en los días previos al nacimiento de Jesús, con un gran vientre de nueve meses; se encuentra parada en el centro de la pintura con un vestido medieval color rojo, llevándose la mano derecha hacia el vientre para señalar el gran desarrollo que ha creado el embrión. La iluminación clara destaca el volumen de las figuras, acentuando su aspecto monumental y apagando las tonalidades. Una de las principales obsesiones de Piero della Francesca era la simetría, como demostrará en buena parte de sus obras. Debido a ese interés duplicará las figuras de los ángeles en la pintura realizada para un pequeño santuario mariano que fue posteriormente unido al cementerio de Monterchi.
El Bautismo de Cristo (1448-1450)
Es una de las obras tempranas más famosas de della Francesca; representa el momento en que Cristo, que se sitúa en el centro de la composición es bautizado por San Juan Bautista, ubicado a la derecha. A la izquierda se encuentra una trinidad de ángeles que, con sus tres peinados, colores y poses distintos, refuerzan simbólicamente la presencia de la Santísima Trinidad. Sobre la cabeza de Jesús se encuentra la paloma del Espíritu Santo y bajo sus pies las aguas del río Jordán. En la composición se encuentra una destacable alusión a la perspectiva, fundamental en la obra de Piero, ya que las propias figuras conforman el espacio donde se asientan. Las figuras están sabiamente interpretadas, obteniendo un marcado acento volumétrico gracias al empleo de la luz y resaltando el aspecto escultórico y anatómico de los personajes, y se observa un esmerado detallismo que puede apreciarse en la meticulosa atención que el artista presta a detalles secundarios como las hojas de los árboles y el reflejo de las montañas en el agua, fruto de la observación de la naturaleza. Las tonalidades no son muy vivas, al bañar las figuras con esa luz blanca y uniformemente distribuida. La composición se basa en un cuadrado y un círculo, representando el cuadrado la tierra y el círculo el cielo. Por último, debemos destacar que todo ello no hace más que reflejar la realidad social a la que se enfrentó el artista, que terminó suicidándose a finales de la década.




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GUIRLANDIAO
Ghirlandaio, sobrenombre de Domenico di Tommaso, fue un pintor florentino que trabajó para los Médici; su trabajo estuvo muy cercano a las posturas más conservadoras del pintor como artesano y empresario. Se formó en el taller de Baldovinetti y en el de Verrocchio, donde conoció a Leonardo da Vinci. Allí desarrolló un estilo sólido, materialista y algo anticuado si lo comparamos con algunos de sus coetáneos como el propio Leonardo o Botticelli. Formó su propio taller con dos de sus hermanos pequeños, Benedetto y David. Entre sus obras más importantes se cuenta el ciclo de frescos sobre la vida de María, pintados para la iglesia de Santa Maria Novella en Florencia, que llevó a cabo entre 1486 y 1490 por encargo del poderoso Giovanni Tornabuoni, socio de los Médici. El artista retrató a la esposa de Giovanni, Lucrezia Tornabuoni y a su hija, la hermosa Giovanna.

El estilo de Ghirlandaio es francamente profano incluso en los temas religiosos: el pintor ambientó todas sus escenas sagradas en el interior de las lujosas casas de los burgueses más acaudalados de Florencia. Por ello se le considera el mejor cronista de las costumbres y la vida de su época. Hay también obras de Ghirlandaio en Pisa, San Gimignano y la Capilla Sixtina, donde acudió con otros importantes pintores en la embajada que los Médici enviaron al papa para decorar esta iglesia. Otra faceta de su trayectoria pictórica muy celebrada fueron sus retratos, de entre los que destaca el titulado Anciano con su nieto.

Además, Ghirlandaio fue el maestro de Miguel Ángel y su hijo Ridolfo fue amigo y compañero de Rafael, aparte de un buen retratista.
ANDREA DEL CASTAGNOAndrea del Castagno nació en Castagno, un pueblo cerca de Monte Falterona, no lejos de Florencia. Durante la guerra entre Florencia y Milán, vivió en Corella, regresando a su hogar cuando acabó. En 1440 se trasladó a Florencia bajo la protección de Bernardo de Médici. Aquí pintó retratos de los ciudadanos ahorcados después de la Batalla de Anghiari en la fachada del Palazzo del Podestà, obteniendo así el mote de Andrea degli Impiccati («Andrés de los Ahorcados»).
Se sabe poco de su formación, aunque se ha lanzado la hipótesis de que fue aprendiz de Fra Filippo Lippi y Paolo Uccello. En 1440-1441 pintó el fresco de Crucifixión y Santos en el Ospedale di Santa Maria Nuova, cuya construcción, orientada según la perspectiva, y las figuras, muestran la influencia de Masaccio.
En 1442 estaba en Venecia donde pintó frescos en la capilla de San Tarasio de la iglesia de San Zacarías. Más tarde trabajó también en la Basílica de San Marcos, dejando un fresco sobre la Muerte de la Virgen (1442-1443).
De vuelta a Florencia, diseñó una vidriera con el Desprendimiento para uno de los tragaluces de la cúpula del Duomo. El 30 de mayo de 1445 se matriculó dentro del gremio del Arte dei Medici e degli Speziali. Del mismo año es el fresco de la Virgen con Niño y Santos de la colección Contini Bonacossi.

La Última Cena
En 1447 trabajó en el Cenáculo de Santa Apolonia en Florencia, pintando, en la parte inferior, un fresco con el tema de La última cena,acompañado por otras escenas que representaban el Descendimiento, la Resurrección, y una Crucifixión, que actualmente se encuentran dañados. Pintó asimismo un luneto en el claustro, representando una Pietà.
La Última cena muestra lo mejor del talento de Castagno. La composición de figuras equilibradas en un marco arquitectónico es particularmente destacado. Por ejemplo, la postura de san Juan de dormir inocentemente contrasta nítidamente con la pose tensa y derecha de Judas el traidor, y las posiciones de las manos de las parejas finales de apóstoles en cada extremo del fresco se reflejan la una a la otra con un logrado realismo. Los colores de las ropas de los apóstoles y sus posturas contribuyen al equilibrio de la obra.
El detalle y naturalismo de este fresco ejemplifica las maneras en que del Castagno se apartó de los estilos artísticos que le precedieron. Las paredes de mármol, muy detalladas, recuerdan a las pinturas murales del «primer estilo» romano, y los pilares y las estatuas hacen pensar en la escultura clásica y prefiguran la pintura de trampantojo. Más aún, los reflejos de color en el pelo de las figuras, las ropas ondulantes, y una perspectiva creíble en los halos presagian innovaciones futuras. En esta obra se aprecia el contacto con el estilo de Donatello y la preocupación del pintor por la fuerza y la expresión, creando figuras de una monumentalidad dura y escultórica.[4]
En 1449-1450 pintó la Asunción con los santos Julián y Miniato para la iglesia de San Miniato fra le Torri (hoy en Berlín). En los mismos años colaboró con Filippo Carducci en una serie de frescos sobre Personajes ilustres para la Villa Carducci en Legnaia. Entre ellos se incluyeron Pippo Spano, Farinata degli Uberti, Niccolò Acciaioli, Dante, Petrarca, Boccaccio, la Sibila de Cumas, Ester y Tomiri.
También de alrededor de 1450 es la Crucifixión de Londres, así como el David con la cabeza de Goliat y el Retrato de un hombre de Washington. Entre enero de 1451 y septiembre de 1453 acabó los frescos con Escenas de la Vida de la Virgen que dejó inconclusos Domenico Veneziano en la iglesia florentina de San Egidio (hoy perdidos). En octubre Filippo Carducci le encargó frescos para su villa en Soffiano, de la que hoy sobreviven una Eva y una Virgen con Niño dañada.
En 1455 Andrea del Castagno trabajó en la Basílica de la Santísima Anunciada (frescos con Trinidad con san Jerónimo y dos santas mujeres y San Julián y el Redentor, mostrando la primera de estas obras un marcado realismo). También a estos años cabe atribuir una Crucifixión para Santa Apolonia. En 1456 ejecutó en la catedral el famoso fresco de la Estatua ecuestre de Niccolò da Tolentino en Santa María del Fiore (Florencia), que es análogo al cuadro similar de Paolo Uccello representando a John Hawkwood.
Vasari, un artista y biógrafo del Renacimiento italiano, cuenta que Castagno asesinó a Domenico Veneziano,[5] aunque esto parece poco probable dado que Veneziano murió en 1461, cuatro años después que Castagno falleciese debido a la plaga.
Retrato de hombre
Crucifixión

Reina Ester



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