ESCULTURA ITALIANA QUATTROCENTO
Quattrocento
Lorenzo Ghiberti es el escultor más importante, realiza las puertas del baptisterio de Florencia. En «las puertas del paraíso», que dijera Miguel Ángel, resuelve con originalidad el problema del espacio y la perspectiva, fijando las técnicas clásicas.

La primera puerta del Baptisterio fue decorada por Andrea Pisano en 1330. Para la decoración de la segunda se convocó un concurso al que se presentaron Jacopo della Quercia, Lorenzo Ghiberti, Francesco de Valdambrino y Filippo Brunelleschi. El elegido fue Ghiberti, quien finalizó esta puerta en 1424: está compuesta por 28 escenas de la vida de Jesús, los Evangelistas y los Padres de la Iglesia. Al contrario de lo que era habitual en los relieves de la época, el fondo se utiliza como elemento plástico y forma parte de la representación. Con esta obra de arte, Ghiberti, partiendo de un punto de vista gótico, renovó el lenguaje escultórico modelando suavemente las figuras y su entorno.




Su estilo llegará a su punto álgido con la tercera puerta, cuya decoración fue realizada entre 1425 y 1452. En ella, Ghiberti aplica un tratamiento pictórico a las esculturas; este nuevo concepto le permite perfeccionar la perspectiva, la anatomía, la composición y el movimiento en sus esculturas. Sólo tiene 10 relieves que representan temas bíblicos, en ellos, el paisaje representa un escenario sobre el que los personajes ocupan un lugar, respetando el espacio, la proporción y el volumen. El resultado consigue tal belleza que Miguel Ángel la llamó La Puerta del Paraíso.
Otras obras suyas son San Juan Bautista y San Mateo.
En Florencia trabaja también Donato Niccolo, Donatello, el más grande escultor del momento. Su contribución más importante la realiza en el campo de la figura humana. Evoluciona desde la serenidad hacia un realismo dramático. Representará todos los estados de ánimo. Su San Jorge será la primera escultura de tamaño natural desde la antigüedad.
En sus obras utiliza un sistema de relieves planos que consiste en su multiplicación para conseguir el efecto de profundidad. Sus obras emblemáticas son el David, Los cuatro profetas, Magdalena y Gattamelata, que es su obra más clásica, un retrato ecuestre que crea un modelo típico.




También son grandes escultores Jacobo della Quercia: fontana Gaia en Siena, San Petronio de Bolonia, que realiza figuras de gran expresividad corporal;
Luca della Robbia: tabernáculo de Santa María de Novella, que destaca en el uso de la cerámica vidriada;
Andrea della Robbia: Abrazo de santo Domingo y San Francisco;
Andrea Verrochio: busto de Lorenzo de Medici, sepulcro de Giovanni y Pietro de Medici;
Antonio Jacobo Pollaiuolo: sepulcros de Sixto IV e Inocencio VII en el Vaticano.

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