tema 55: Teoria y función del arte

1.-INTRODUCCIÓN.
El arte es el acto por el cual el hombre valiéndose de la imagen, del sonido, de la palabra o del movimiento, expresa material o inmaterial y crea copiando, evocando o inventando.
Por tanto, la obra de arte nos ofrece un testimonio de la tendencia natural del hombre hacia lo bello, relacionándose estrechamente con la cultura en que se inserta.
El lenguaje formal de cada estilo y proceso evolutivo, es el objetivo fundamental de atención en los estudios histórico - artísticos como primer paso para adentrarnos en la compresión de un período histórico, de una concepción del mundo.
TEORÍA DEL ARTE.
1.- APROXIMACIÓN TEÓRICA A LA OBRA DE ARTE
En una obra artística se han de considerar los diversos elementos que contribuyen a su valoración. En primer lugar “La técnica” o procedimiento de ejecución de una obra de arte, de ésta forma, un objeto elaborado merced a una depurada técnica puede calificarse de artístico. Pero el concepto de “Arte” encierra además su “Valoración estética”, es decir, su tendencia hacia la perfección, hacia la belleza; no obstante la belleza puede radicar en la forma sensible o en la significación, pues toda obra de arte existe en función de un contenido, de una finalidad expresiva. En cuanto a la estética es evidente que no existe una sola sino muchas, cada cultura, civilización o momento histórico suele regirse por una escala de valores que afecta también al producto artístico, crea entonces, su estética propia.
El ser humano debe saber acercarse a estéticas diversas procedentes de entidades culturales ajenas a la suya.
Una obra artística no se puede valorar únicamente por la conjunción de técnica y estética, aunque ambos elementos sean los que se encuentren más cercanos a la pura esencia del arte, sino que será tanto más valiosa cuanto mejor represente el “momento histórico” en que se ha elaborado y sea por tanto una manifestación plástica fiel exponente de este, ya que en gran medida, su nacimiento viene determinado por el entorno social, político y religioso que rodea al artista. Por este motivo, expresando la obra de arte las ideas y los sentimientos de una época y de un pueblo, el arte no se puede separar de la historia, hablando un lenguaje universal que es el lenguaje de la imagen plástica, que se dirige directamente al espíritu del espectador.
LA HISTORIA DEL ARTE Y SU DIVISIÓN.
Podemos entender por Historia del Arte aquella ciencia que trata de describir, comprender y valorar las obras artísticas especiales desde el punto de vista de sus relaciones con las de épocas anteriores y sucesivas, y de la consideración de sus propiedades típicas.
La tradicional división de la Historia del Arte es totalmente independiente de la historia y se haya determinada, bien por el factor geográfico (área de extensión de un determinado estilo artístico) bien por el tiempo. En la antigüedad, así como en los pueblos extraeuropeos no cristianos, se divide en razón de su geografía, con subdivisiones en cada caso. Con la definitiva unificación espiritual originada por el cristianismo, se siguen las divisiones por estilos y subdivisiones por fases o períodos y geografías, estas más acentuadas conforme se van precisando las diferencias nacionales.
Dentro de la antigüedad se puede hablar de arte Egipcio, Arte Mesopotámico, Arte Persa, Arte Griego, Arte Romano, etc. En el contexto de los pueblos extraeurpeos no cristianos podemos hacer referencia al Arte Chino, Arte Hindú, etc. Dentro del mundo cristiano se puede citar, el Arte Paleocristiano, en la edad antigua; el Prerománico, Románico y Gótico, en la edad media; el Renacimiento y Barroco en la edad moderna; y el Neoclasicismo y los diversos estilos de los siglos XIX y XX, en la edad contemporánea; entre otros. Asimismo se puede hablar de Gótico del siglo XIII, XIV y XV e incluso XVI, y dentro de cada siglo un Gótico francés, italiano, alemán, etc, pudiéndose llegar hasta delimitaciones aún más precisas.
Ninguna de las divisiones señaladas suponen cambios bruscos con relación a las inmediatas anteriores, ni se puede situar su inicio y fin en fechas concretas, pues con frecuencia la dase arcaica de un estilo suele estar iniciando su desarrollo en el periodo de esplendor del que le antecede.
EL ESTILO ARTÍSTICO.
El objeto fundamental e inmediato de la historia del arte es el estudio de la evolución de las formas artísticas. El conjunto de estas formas, que se repiten durante un periodo de tiempo o en una serie de obras es lo que constituye un Estilo Artístico.
El artista es heredero de unas formas. Su obra es producto de la lenta evolución de las formas artísticas; éstas van surgiendo y desapareciendo sucesivamente en virtud de complejas causas, y el predominio de unas determinadas formas es lo que constituye El Estilo.
Repetidamente se ha insistido en el símil biológico de los estilos. En efecto, en todo estilo se advierten diversas fases que completan un ciclo evolutivo: se denomina a la primera “fase arcaica” por se aquélla en la que el artista lucha por el dominio de la técnica y en la que sólo logra expresar toscamente su pensamiento; en una segunda fase la “fase clásica” dominada la técnica, se logra un equilibrio completo entre pensamiento y obra; luego, en la “fase manierista” de un estilo, las formas artísticas comienzan a perder el equilibrio clásico; sirve esta fase de transición a la “fase barroca”, en la que el acusado desequilibrio, el impetuoso movimiento, los profundos efectos lumínicos, lo accidental, lo decorativo, lo anecdótico, las formas cargadas de expresión, adquieren gran desarrollo. A veces surge por último, un movimiento de vuelta a la fase clásica, son las fases “neoclásica” y “romántica”.
Ahora bien, este concepto pseudobiológico de la evolución de los estilos artísticos lleva emparejada e implícita una idea falsa de la valoración estilística al establecerse la regla: arcaico - juventud, clásico - plenitud, barroco - vejez. Este concepto decadente de la fase barroca de un estilo es erróneo y falso. En nuestros días se haya en plena revalorización la fase barroca de los estilos.
METODOLOGÍAS EN EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DEL ARTE.
Para una comprensión en profundidad de lo que ha sido y es la disciplina de la historia del arte es imprescindible estudiar no sólo qué es lo que hay que entender como historia del arte, sino también y sobre todo las distintas formas de alcanzar un conocimiento y valoración acertados de las obras artísticas.
Así este epígrafe trata de las distintas metodologías que han explicado las obras artísticas desde los diversos puntos de vista; como veremos las metodologías no son nunca algo aséptico y meramente especulativo pues su aparición y desarrollo suelen vincularse a distintos movimientos de vanguardia de su época.
Pero el principal punto que queremos resaltar aquí es el carácter imprescindible del conocimiento de las metodologías histórico - artísticas para un estudio consciente de los productos artísticos.
3- COMIENZOS DE LA HISTORIOGRAFÍA: EL MÉTODO DE LAS VIDAS DE LOS ARTISTAS.
Los primeros reclamos de una valoración de la obra desde su específica condición artística no encontraron favorable acogida hasta la madurez de la reflexión renacentista. Hasta ese momento las aproximaciones al fenómeno artístico son ahistóricas: Los relatos en la antigüedad (Plinio el viejo, Paisanas) y la literatura artística medieval nos legan sobre el arte y los artistas de sus respectivos períodos copiosas e interesantes noticias, incluso propuestas y valoraciones de carácter estético, pero no una comprensión que descanse en la concepción del objeto estético en su desarrollo histórico. El motivo que permite al Renacimiento iniciar esta tarea es la revisión y nostálgica recuperación de un pasado que lo fascina, está concepción de la antigüedad como modelo perdido es lo que lleva a plantear y explicar su recuperación desde el proceso histórico, una labor de rescate que hará surgir la Historia del Arte.
Sin embargo hasta el siglo XVI no encontraremos una aportación rigurosa que voluntariamente intente una vertebración histórica del desarrollo del arte. Nos referimos a la obra Giorgio Vasari (1511-1574) artista florentino que dedica alrededor de 10 años a la investigación que concluirá en “Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos” (1550. En el campo metodológico la aportación fundamental de Vasari consiste en insertar un concepto progresivo de la historia (desde la edad media hasta Miguel Ángel) dentro de un esquema claro y razonable que encuentra su base en la “vida”.
Mediante la descripción de la vida de artista singulares en breves pero densas biografías, Vasari nos traza la curva ideal del primer periodo artístico de la edad moderna: El renacimiento. La fortuna del método biográfico puede decirse que alcanza hasta los comienzos de la edad contemporánea, concretamente hasta el momento de la crisis neoclásica y romántica.
Tiene su momento de mayor auge en el siglo XVII, gracias a la labor del italiano Bellori y del francés Roger de Piles pero será la obra de Winckelman “Historia del Arte en la antigüedad” (1764), la que constituya el punto final de la metodología biográfica y el inicio definitivo del desarrollo de la Historia del Arte como ciencia.
EL MÉTODO POSITIVISTA.
La superación del método vasariano va a dar paso, ya en el siglo XIX, a toda una corriente histórica que sentará las bases de la moderna Historia del Arte. La metodología positivista propone un estudio directo de las obras de arte puestas en relación unas con otras a través del concepto “escuela” y estudiadas en contacto con su lugar de producción, su tiempo y los acontecimientos del momento.
Esta nueva relación, que se pretende objetiva y científica con la obra de arte va a producir en el siglo XIX, la aparición del “entendido o experto” la aparición también del coleccionismo particular y las exigencias de una catalogación científica de museos y galerías.
El representante más característico de la metodología positiva es Hyppolyte Taine (1828-1892). Para Taine, el punto de partida metodológico consiste en la constatación de que cualquier obra de arte no se nos presenta aislada, sino que formando una “escuela” o grupo de artistas de su tiempo y país, ésta escuela sirve de primer eslabón en la cadena de explicaciones de una obra de arte y ésta a su vez está comprendida en un definitivo y vasto conjunto el milieu o medio, éste medio que rodea a un grupo de artistas es al fin, la causa del arte.
En la amplia idea del milieu se contemplan al menos tres tipos de condicionantes. En primer lugar la raza, las condiciones primarias de cada pueblo que se mantienen constantes en el tiempo. En segundo lugar el clima (físico y moral) que acota las distintas circunstancias históricas, finalmente el concepto de medio se nutre también de aquellos caracteres dominantes que constituyen todo un período histórico.
La importancia del Taine radica en haber sabido captar la integración de la obra de arte en un todo, aunque la crítica que se le hace es que recurra para explicar la producción artística a putos elementos físicos (como el clima).
SUPERACIÓN DEL POSITIVISMO JACOB BURCKHARDT.
La fundación de un nuevo concepto de metodología e Historia del arte se debe al suizo Jacob Burckhardt (1818-1897) a través de una ingente producción de la que destacamos “Cicerone” (1855) y “La cultura del Renacimiento en Italia” (1860). Su objetivo es que el arte y las demás producciones humanas sean concebidas como un eslabón de la historia de la cultura. Para ello, no niega los puntuales del discurso positivista (cultura, raza, técnica) sino que los completa al insertarlos en su contexto histórico y dotarlos de un significado espiritual.
La aportación de Buckhardt, consistirá en afirmar una influencia mutua entre cultura y arte.
Su concepción de la cultura es eminente humanista y se propone encontrar en el pasado los elementos que se relacionan esencialmente con el presente, a pesar de que define la realidad cultural como “la suma de los desarrollos del espíritu que suceden espontáneamente y no pretenden ninguna validez universal o forzosa” es decir que tanto para Hegel como para él la historia es una evolución del espíritu así que lo más acertado es hablar en términos de progreso y no repetición.
La cultura es una variada suma de elementos que en su conexión crean una realidad histórica, dentro de la cual tres son los actores que destacan: el estado, la religión y el hecho propiamente cultural, entre estos tres elementos se establece una infinita gama de relaciones y dependencias sin jerarquía.
Con este análisis. El arte deviene un ejemplar testimonio de la historia en tanto que expresa intereses ajenos, pero es también actor cultural de primera magnitud y por tanto responsable de cada una de las imágenes de la historia universal. Este protagonismo es lo que permite a Buckhardt propone un entendimiento de la Historia del Arte como Historia de la Cultura o Historia de la Civilización. La historia habla a través del arte es co-responsable de su desarrollo.
Tras determinar que la cultura es producto de la suma de distintos elementos, insiste en que lo que define a éstos no es la capacidad de confluencia sino que cada uno mantiene una dinámica propia desde su autonomía. Así, la autonomía del arte es perfectamente asimilada por Buckhardt lo que le lleva a plantear categorías formales que estudien el arte en su vertiente específica.
Para concluir destacaremos la influencia de Buckhardt en la llamada Escuela de Viena con su concepto de “espíritu de la época” como prisma indispensable para la comprensión del arte y el papel que tiene de predecesor de una plena sociología del arte en tanto propone valorar la obra de arte, simultáneamente como documento histórico (testimonio de una civilización determinada) y como fin cultural (creación individual y libre).
EL MÉTODO FORMALISTA.
Este surge en el siglo XIX y supones la más fuerte reacción contra el positivismo. Su punto teórico de partida es la estética katiana en lo que ésta tiene de distinción en dos géneros de belleza: la “belleza libre” y la llamada “belleza adherente” consistente en las puras y simples relaciones formales de líneas y colores, dio paso a la teorización del arte abstracto como arte de autonomía formal, ajeno a cualquier referencia de una realidad natural.
El representante más característico del formalismo es Heinrich Wolfflin (1864-1945) este en su obra “Conceptos fundamentales de la historia del arte” desarrolla cinco parejas de “categorías formales” o categorías de la visión, que le sirven para explicar los caracteres y transformaciones del arte del Cinquecento y el Seicento.
La preocupación de Wolfflin no es el estudio de lo que el arte dice (su contenido) sino más bien del modo como lo dice o como señaló Panofski, la consideración de “los medios de los cuales se sirve el arte para llegar a su función expresiva”.
LA ESCUELA DE VIENA
La reacción frente a los determinismos positivistas produjo dos efectos fundamentales: una mayor atención al componente formal del arte y la voluntad de formular una historia del arte sustentada en el desarrollo histórico. Ambas tendencias multiplicaron progresivamente sus aportaciones, y incluso confluyeron para dar lugar a particulares puntos de vista. Esta preciada síntesis fue llevada acabo de un modo especialmente fructífero por la llamada Escuela de Viena. Un antecedente ineludible es la figura de Jacob Burckhardt maestro de Wolfflin. Y primer artífice de algunas ideas que serían luego desarrolladas por los autores vienenses. Uno de los autores más influyentes de la citada escuela será Alois Riegl (1858-1905) éste reacciona enérgicamente contra el determinismo positivista sustituyéndolo por el principio de la originalidad estilística que llamo “Kunstwollen”: voluntad artística, querer artístico. Esta voluntad artística sería como una fuerza del espíritu humano, que determina la afinidad de las formas coetáneas y todas las manifestaciones culturales de la época. Las formas y su cambio están condicionadas por la visión del mundo (Weltaschauung). Este querer artístico es colectivo, y a tanto desaloja la voluntad individual del artista creador que se relega a simple intérprete y ejecutor de esa voluntad artística con los hechos sociales religiosos hasta demostrar que todos ellos son expresión del mismo espíritu, basándose en este concepto divide la Historia en tres grandes épocas: Antigüedad, hasta el siglo III d.c., caracterizada por el politeísmo antropomórfico; la Edad Media, hasta 1250, señalada por el monoteísmo cristiano y los tiempos modernos hasta el siglo XIX, caracterizados por la visión del mundo de las ciencias naturales.
Riegl aboga pues para un análisis estructural y completo, en el que la creación artística pueda ser interpretada de acuerdo al complejo sistema de relaciones histórico- culturales que la sustentan poniendo así las bases de lo que puede ser una Historia del Arte como Historia del Espíritu y la Cultura.
EL MÉTODO ICONOLÓGICO.
Este método surge paralelo en el tiempo a las metodologías formalistas. La base de su fundamentación filosófica se debe a Hegel y Cassirer.
Hegel en el libro tercero de su estética titulado “La forma del arte simbólico” considera al símbolo como el principio del arte, e incluso como prearte, y circunscribe el área de aplicación del símbolo al arte oriental preclásico. Estas consideraciones de Hegel fueron posteriormente recogidas por la iconología. Para E. Cassirer en la “Filosogía de las formas Simólicas” (1923-1929) una forma simbólica es aquella mediante la cual, un particular contenido espiritual se une a un signo concreto (forma) y se identifica íntimamente con él, esto supone una superación del Formalismo y el inicio de la Iconologías.
En sentido tradicional el término Iconología se usaba en los manuales de símbolos, alegorías y personificaciones como una ciencia productora de imágenes al servicio de los artistas y no como un instrumento de interpretación o método de investigación histórico- artística. Bajo el impulso de la escuela de Viena y del instituto Warburg, adquiere un concepto nuevo y distinto del tradicional. El significado intrínseco o contenido profundo de la obra de arte y su interpretación será el objeto de la Iconología. Esta realiza una valoración histórica de la obra de arte, no sólo como hecho estético, sino como hecho histórico, para ello el iconólogo ha de entrar en contacto con los documentos religiosos, filosóficos y literarios.
La Iconología es más que una ciencia de la Historia del Arte es una ciencia humanística de las concepciones de pensamiento, de las ideas y la cultura vistas en las obras de arte.
Uno de los representantes más importantes de esta metodología es A. Warburg (1866-1929) aunque la concreción del método iconológico se debe a E. Panofsky (1982-1968). Panofsky en su libro “El significado de las artes visuales” (1955) desarrolló el método iconológico para llegar así al significado de la obra de arte, y los distintos tipos de significación que se debe analizar en ella.
El primer paso en el análisis de la obra de arte según Panofsky es la descripción preiconográfica; En ésta el historiados del arte consigna aquellos datos que posee la obra “fácticos” (hechos o cosas descritas) y “expresivos” (actitudes y expresiones), en principio para este paso no hace falta ninguna disciplina ni facultad más allá de nuestra capacidad perceptiva.
El segundo paso en el análisis iconográfico. Por iconografía entiende Panofsky: La identificación de imágenes históricas y alegóricas. Las imágenes son los motivos artísticos que poseen una significación secundaria o convencional (ejemplo: un hombre crucificado y en un determinado contexto representa a Cristo) y las historias y alegorías son las combinaciones de imágenes. El análisis iconográfico implica un método descriptivo y no interpretativo, realizarlo supone una familiaridad con los temas y conceptos específicos (a través de la literatura o de la tradición oral).
El tercer paso, verdadero objetivo del análisis de la obra de arte, es el análisis Iconológico consiste en dilucitar la significación intrínseca o contenido, que se pretende investigando aquellos principios subyacentes que ponen de relieve la mentalidad básica de una nación, de una época, de una clase social, de una creencia religiosa o filosófica, matizada por una personalidad y condensada en una obra.
No hace falta decir que éstos principios se manifiestan a través de los procedimientos de composición y de la significación iconográfica. Por tanto para Panofsky la Iconología será un método de interpretación que procede más bien de una síntesis que de un análisis.
En los últimos tiempos el análisis iconológico, ha despertado nuevo interés intentando dotarlo de mayor rigor aunque también ha recibido bastantes críticas.
PSICOANÁLISIS DEL ARTE.
La aplicación del método psicoanalítico a la Historia del Arte se debe a Sigmund Freud (1856-1913). Este publicó a lo largo de su carrera una serie de escritos en los que trata de aplicar este método al estudio de obras de artistas como Leonardo y Miguel Ángel.
Para Freud el punto de partida del proceso de gestación de una obra de arte por parte del artista es su propia vida. Inconscientemente, el artista elegirá el tema y la forma en que éste será presentado, representará sus figuras según sea la fuerza de sus propios sueños o fantasías. Fantasía y problemática que se forjan fundamentalmente en la infancia.
La obra de arte le sirve al artista para organizar y dar sentido a sus experiencias y encontrar así una compensación o sublimación de sus más profundos deseos.
Modernamente se han llevado a la práctica propuestas sobre la unión del Psicoanálisis y la Iconología o el Psicoanálisis y el Marxismo, para la interpretación y estudio de las obras de arte.
MÉTODO SOCIOLÓGICO.
Aunque ni Marx ni Engels se preocuparon nunca por realizar un tratado de tipo estético, sus escritos están llenos de referencias a la Literatura y al Arte, los cuales, desarrollados por sus seguidores, son el fundamento de una de las principales metodologías de nuestro siglo.
Desde el punto de vista de una historia de las metodologías histórico artísticas, las ideas del Marx y Engels han de entenderse como un intento de superación de las metodologías formalistas que predominaban en la crítica de arte del siglo XIX.
La aportación del marxismo en relación con las metodologías de la historia del arte no es otra cosa que ligar los fenómenos de la “producción artística” con los acontecimientos económicos y sociales de su momento explicándolos a través de su inserción en las relaciones de producción concretas de cada momento.
En la metodología sociológica es preciso distinguir dos corrientes una es Sociología del Arte y otra Historia Social del Arte. Por Sociología del Arte deben entenderse las investigaciones que intentan desvelar, en el plano teórico, la relación entre el arte y la sociedad, la función de los hechos artísticos e incluso su naturaleza, en tanto que la Historia Social del Arte estudiaría la historia del arte en sus vinculaciones con la sociedad de un preciso momento. Los representantes de la corriente Historia Social del Arte son frederick Antal y Arnold Hauser y de la Sociología del Arte es Pierre Francestel.
HISTORIA SOCIAL DEL ARTE.
Frederick Antal (1887-1954).
El interés de Antal estriba en una crítica al concepto del “arte por el arte”, de raíz romántica y de rechazo del formalismo puro- visibilista vienés, del que el propio Antal no estuvo exento en alguno de sus primeros estudios. Sin embargo en su obra capital, “La Pintura florentina y su ambiente social en el trecento y a principios del quattrocento” (1948) el método sociológico aparece ampliamente desarrollado, poniéndonos el “estilo” de cada una de las imágenes o cuadros estudiados en relación con una determinada clase o fracción social. El determinismo, que es el gran peligro del método sociológico, no está ausente en la obra de Antal.
Arnold Hauser (1892-1978).
Pero será sobre todo Arnold Hauser quien más lejos y con más inteligencia desarrolle este método. Su “Historia social de la literatura y el arte” (1951), de tan gran difusión a nivel internacional, muestra el arte como una manifestación inmediata de la realidad social. No obstante iría evolucionando poco a poco y ya en su obra “Teorías del Arte, Tendencias y Métodos de la Crítica Moderna” (1975) no duda en afirmar que todo arte está condicionado socialmente, pero que no todo se puede definir socialmente, ya que unas mismas condiciones sociales pueden producir obras valiosas y otras que no lo sean.
SOCIOLOGÍA DEL ARTE.
Pierre Francastel (1900-1969).
Este será la figura más representativa de la corriente sociológica, su obra fundamental es “Sociología del Arte” (1970).
La principal diferencia con la obra de Hauser y Antal es que considera que no tienen en cuenta la obra en sí misma, en su individualidad, sino que parten de principios sociales generales para aplicarlas a grupos de obras. Para Francastel cuando se analiza una obra prescindiendo de su valor visual o asimilándolo al lenguaje discursivo se produce una distorsión que impide su verdadero conocimiento.
Para tanto, la aportación fundamental y diferenciadora de este teórico se centra en lo anteriormente dicho acerca de la existencia de un lenguaje figurativo distinto del discursivo y en necesidad de que la historia del arte considérelas obras de arte en sí mismas, como punto de arranque de toda investigación. En los demás conceptos básicos, Francastel coincide con los principales autores: el arte es medio de propaganda de ideas y dominio social por parte de unos sectores sociales sobre otros.
SEMIÓTICA DEL ARTE.
Uno de los puntos de partida para el análisis del arte, especialmente explotado en las décadas de los sesenta y setenta, es el considerarlo como Lenguaje o acto de comunicación. Para esta opción metodológica la lingüística aparece como ciencia piloto, modelo a partir del cual los signos no lingüísticos pueden ser estudiados por procedimientos extrapolados de la Lingüística.
Con el fin de caracterizar la nueva disciplina se acuñaron los términos Semiología y Semiótica (semeion, signo) utilizándose habitualmente este último en el caso del análisis de las artes visuales. La Semiótica, como teoría moderna de los signos, tiene un doble origen en las áreas de F. Saussure y Ch. S. Pierce; tras ellos, el desarrollo de la disciplina se multiplicó en diversas direcciones.
“El Curso de Lingüística general” (1916) de Saussure es el trabajo en el que germina la Semiótica al plantear el lenguaje como al sistema de signos arbitrarios subceptible de ser estudiado trece estudiado de un modo objetivo y científico, en esta obra plantea dos consideraciones de suma importancia. En primer lugar, establece que el valor de cada palabra se encuentra en la relación que mantiene con otras que forman su contexto y en segundo lugar asegura que la palabra no es un simple signo sino que se constituye de significante (percibido por los sentidos) y significado (aquello a lo que se refiere o designa). Así pues, desde la Lingüística, la Semiótica aparece un Saussere como (un sistema de signos que expresan ideas) suscitando un debate que todavía permanece abierto en el análisis del arte desde la perspectiva semiótica: ¿cualquier signo es expresión de una idea?.
La aportación de Peirce, desarrollada entre 1857 y 1914, es algo más compleja.
En la cuestión del estudio de los signos Pierce añade un tercer elemento: el interpretante o receptos que relacional el signo con su objeto y en el que para su acción es fundamental la determinación de un marco cultural concreto.
Con Saussure y Peirce se vertebra así la teoría moderna de los signos hasta fundamentar la identificación entre Arte y Lenguaje, un binomio que se revela muy problemático, a pesar de ello, la Semiótica no deja de aportar positivas observaciones para el análisis del arte.
En época más reciente podemos destacar como representantes más importantes de esta metodología a Charles Morris, Jan Mukarovky y Umberto Eco.
Finalmente y para concluir el epígrafe “Metodologías en el Estudio de la Historia del Arte” diremos que actualmente la teoría del arte es una disciplina de límites imprecisos.

Meneame
del.icio.us

